
Bécquer
«Volverán las oscuras golondrinas…»
La primera planta, con balcón al río. Cama de lino, contraventanas de madera que dejan pasar la luz a rayas y una lámpara de latón para leer de noche.

Cuatro suites
Bécquer, Cernuda, Linarés y Machado. No es un guiño literario: cada suite tiene un poema enmarcado en la pared, escrito a mano, y una razón para llamarse como se llama.


Algodón bordado con el nombre de la casa, almohadas de dos firmezas y sábanas que se cambian a diario. Lo que no se ve es lo que hace que se duerma bien.

«Volverán las oscuras golondrinas…»
La primera planta, con balcón al río. Cama de lino, contraventanas de madera que dejan pasar la luz a rayas y una lámpara de latón para leer de noche.


«La realidad y el deseo»
La más silenciosa de la casa, hacia el patio. Para quien viene a dormir de verdad, no a mirar por la ventana.


«Sevilla, la del aire»
Baño en mármol con bañera exenta y una ventana alta que da a los tejados de Triana. Se llena de sol a media tarde.


«Se hace camino al andar»
La suite de arriba, junto a la terraza. Se sale a la piscina descalzo, sin cruzarse con nadie.

Las cuatro suites no se reservan por separado. Quien viene, viene con quien quiere y no comparte la casa con desconocidos. Hasta ocho personas.
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